Los traumatismos dentarios requieren una actuación rápida y correcta para aumentar las posibilidades de conservar el diente afectado. A continuación se describen las recomendaciones fundamentales según el tipo de lesión.
Cuando un diente permanente se sale completamente de la boca, el tiempo de acción es clave:
Busque el diente inmediatamente.
Revise el área del accidente, el suelo y la ropa del niño.
Tómelo siempre por la corona (la parte blanca).
Evite tocar la raíz, ya que es muy sensible y puede dañarse
fácilmente.
Lávelo suavemente si está sucio.
Hágalo con agua fresca o solución fisiológica, sin frotar la
raíz.
Reimplántelo si es posible.
Intente colocarlo nuevamente en su lugar en la boca del niño.
Si no puede, sumérjalo en un vaso con leche o agua fría hasta
llegar al odontólogo.
Acuda de inmediato al odontólogo.
Cada minuto cuenta para aumentar la posibilidad de salvar el
diente.
Importante: Los dientes primarios (de leche)
no deben reimplantarse nunca.
Si el diente no se cae completamente, pero se fractura:
Busque el fragmento dental.
Aunque parezca pequeño, puede ser útil para la restauración.
Colóquelo en un recipiente con agua o leche.
Esto ayuda a conservarlo en mejores condiciones.
Lleve al niño al odontólogo lo antes posible.
La atención temprana permite evaluar la vitalidad pulpar y
restaurar el diente de manera adecuada.
Para actividades deportivas y recreativas, se recomienda usar siempre un protector bucal. Este simple hábito reduce significativamente el riesgo de traumatismos dentarios.